10 de abril de 2019

No way back

Hubo un tiempo en que me tomé muy a pecho luchar por defender la agilidad. Casi a capa y espada. Hubo un tiempo que incluso sacó lo peor de mí en confrontaciones que hoy veo absurdas.

No way back

Hubo un tiempo en que me tomé muy a pecho luchar por defender la agilidad. Casi a capa y espada. Hubo un tiempo que incluso sacó lo peor de mí en confrontaciones que hoy veo absurdas.

La agilidad ha venido para quedarse. Sólo hay que ver qué está sucediendo en la mayoría de industrias  hoy, en el año 2019. La semana pasada estaba en La Salle asistiendo a un evento de Innovación y salió la pregunta en un panel con Glovo, Wallapop y Holaluz: "¿todos usáis metodologías ágiles?" El "sí" común llegó a sonar incluso un poco sorprendido, como si no hubiera otra posibilidad.

Podríamos decir que son empresas muy jóvenes, en general, o evidentemente tecnológicas, podríamos decir de Wallapop. Pero también estaba presente Holaluz, del sector energético, que podríamos meter en el saco de los clásicos.

Pero claro, en el saco de los clásicos también tenemos, por ejemplo, a seguros y banca. Entornos regulados y extremadament bien asentados. Entonces, ¿cómo explicamos los 7 años de camino ágil de ING que explica con orgullo Johan Kestens?, o ¿por qué BBVA lleva desde 2014 transformándose internamente (y tengo un muy buen amigo dentro que me dice que es de verdad)? Ejemplos de igual magnitud se pueden encontrar en seguros.

Incluso la automoción se ha dado cuenta, quizá un poco más tarde, y compañías "de toda la vida" se transforman, entendiendo la situación actual y dejando de ser fabricantes de coches para ser soluciones de movilidad.

Ayer leía un artículo interesante, cuyo título invitaba a reflexión: "Pueden los métodos ágiles ser probados científicamente". Spoiler: no, no pueden. Pero el artículo reflexionaba (utilizando la famosa curva de Rogers) que los que buscan pruebas son justamente los que son reticentes al cambio y que, los que lo abrazan, no las necesitan. El artículo también daba algunos datos de un estudio sobre 300 artículos del dominio de la gestión de proyectos, donde se concluía que la aproximación ágil acababa aportando mejores costes, mejores planificaciones, más productividad, más calidad y, exageradamente, mejor ROI y más satisfacción del equipo.

En cualquier caso, quizá sea una moda pasajera y, en un par de décadas, descubriremos una forma mejor de afrontar los proyectos, los productos y los negocios pero, eso, de hecho, también será agilidad, adaptación al cambio. Porque, lo hayas entendido ya o no, there's no way back.


unsplash-logoFoto de portada de Les routes sans fin(s)