4 de marzo de 2019

Deja a los equipos trabajar

Parece una obviedad, pero en muchos nos empecinamos en establecer un control (excesivo e injustificado) sobre los equipos que me gusta pensar que parte antes de un impulso de "cuidado" de estos, que no de la desconfianza.

Deja a los equipos trabajar

Parece una obviedad, pero en muchos casos nos empecinamos en establecer un control (excesivo e injustificado) sobre los equipos, que me gusta pensar que parte de un impulso de "cuidado" de estos, que no de la desconfianza.

Sin embargo, les estamos haciendo un flaco favor. Salvando las distancias, tomemos un vídeo como ejemplo para ilustrar lo que quiero explicar.

Posiblemente no podréis parar, pero hacia el minuto 4 o 5 ya es suficiente para pillar el concepto. Disfrutad.

¿Qué ha pasado? En el vídeo hay un equipo. Lleno de talento y que ha trabajado junto durante bastante tiempo, con un propósito concreto: tocar bien buena música. Es un equipo bastante grande, con cinco vientos, cuatro guitarras, un piano, una batería, un bajo... Y reciben un nuevo requisito. De donde vienen los buenos y mejores requisitos: de su cliente, directamente.

No están preparados para él, no es lo que suelen hacer, aunque tienen las habilidades necesarias. Un "manager estiloso" de tiempos pretéritos quizá habría hecho una "preventa", habría pedido que se reinterpretara el tema, puesto que no era lo que ellos esperaban, o se habría negado dejando al cliente con las ganas.

Pero ahí, en ese momento, ese es el requerimiento más importante y el equipo está dispuesto a afrontarlo. ¡Y de qué manera!

La segunda lección que nos da el vídeo es sobre liderazgo. Lo que hace Bruce Sprinteen es de maestro, como no podía ser de otra manera. Para empezar, él no es capaz de pillar el tono y ahí está Little Steven dándoselo por lo "bajini". Una vez lo tiene, poco a poco, va tirando de todos para que suceda la magia. Pero, lo más importante, cuando todo va rodado, cuando el problema inicial se ha superado, uno por uno va dando el protagonismo a los miembros de su equipo, dándoles la posibilidad de celebrar el éxito y lucirse.

Quizá no sea la mejor versión de You never can tell de Chuck Berry que nunca haya existido, pero mirad al público. Mirad un momento al cliente y decidme si no está feliz con la entrega de su requisito. Me parece un ejemplo brillante de cómo un equipo con propósito y talento puede obtener resultados asombrosos sólo dejándoles hacer.

Por otro lado, un buen amigo con el que comentaba el ejemplo me preguntaba, con buen tino, por uno de los prerequisitos de mi ejemplo: ¿y qué hacemos con los miembros del equipo que no tienen talento? A él le di una respuesta rápida, en forma de otra pregunta, que de momento me guardaré aquí, porque el tema da para otro post.

De momento, voy a volver a escuchar una canción.


Foto de portada extraída del vídeo usado, (c) 2013 Bruce Springteen