29 de junio de 2018

Ve y mira

«Las personas no luchan tanto contra la adopción de prácticas ágiles, luchan contra la transformación a la mentalidad ágil» @jurgenappelo

Ve y mira
«Las personas no luchan tanto contra la adopción de prácticas ágiles, luchan contra la transformación a la mentalidad ágil» @jurgenappelo
— Samuel Casanova (@casanovasamuel) June 27, 2018

Esta semana mi amigo Samuel Casanova nos dejaba este tweet, mensaje del conocido Jurgen Appelo.

El par de frases son realmente simples, pero están cargadas de razón. Seamos conscientes de lo que dicen:

La adopción de prácticas ágiles es una amenaza externa, que sucede en planos de las esferas personales muy alejadas del centro. Algunas formas de trabajo que cambiar, nuevos equipos que se forman. Muy poco amenazador. Además, es fácil verlo como algo que “no me va a tocar a mí”.

Pero, amigo, la transformación a la mentalidad ágil es otra cosa. Pensar de una manera diferente, adecuar comportamientos a la nueva manera de pensar. Eso toca la línea de flotación, ¡estamos hablando de cultura!

Futuro para los antropólogos! @delamodav @QuikeGP #antropologia pic.twitter.com/so1iOjscsl
— Patricia Salgado (@patsapel) June 26, 2018

Esta semana también recordaba la célebre frase de Drucker, donde asegura que “la cultura se come a la estrategia para desayunar”. En este caso se hacía eco otra grande, Patricia Salgado.

La frase se le atribuye a Drucker en el 2006, aunque parece ser que no aparece en ninguno de sus más de 30 libros. Sin embargo, lo dijera o no, no nos cansaremos de dejar claro que una empresa no es más que un grupo de personas persiguiendo un objetivo (que debería de ser común). Se podría escribir largo y tendido sobre cómo se acaba comportando dicho grupo, aunque eso se lo dejaré a Pat, pero es obvio que, con el paso del tiempo se adquieren unos rituales, se establecen relaciones, roles, aparecen historias, leyendas… Cultura.

¿Dónde nos lleva todo esto? Cultura establecida; altamente más poderosa que cualquier “estrategia” llegada de la cadena de mando, combinada con el humano miedo al cambio, sobre todo cuando el que tengo que cambiar soy yo. Y profundamente.

Cuando pensaba en todo esto, llegaba al amigo Taiichi Ohno y, en particular, al Genba (現)